por Ramiro Aznar Ballarín
Uno de estos recursos urbanos que está empezando a recibir cada vez más atención es el tema del acceso a zonas verdes o de recreo, ya que con el paso del tiempo los ciudadanos de las grandes ciudades se han visto cada vez más aisladas de la naturaleza en todas sus formas [19]. En este sentido, existe una creciente literatura académica que resalta la importancia que reside en poder estar en contacto con “lo verde”. Parques, jardines, huertos y otras zonas verdes pueden representar un importante papel a la hora de mejorar la calidad de vida de sus comunidades urbanas [2, 3].
Mapa de acceso a los servicios públicos
Mapa de las zonas verdes y plazas
Album de fotos de las zonas verdes, plazas y ribera de Zuera en Flickr
David Harvey y Ray Pahl fueron los primeros geógrafos urbanos en apuntar la estrecha relación entre la distribución de los recursos y servicios públicos y lo que se denomina la justicia social en las ciudades contemporáneas [8, 16]. Ambos autores estaban interesados en la estructura urbana y el planeamiento urbanístico, los cuales generalmente crean tanto limitaciones espaciales como sociales respecto a las oportunidades para acceder a servicios como la educación, la seguridad social, el trabajo o la vivienda.
Uno de estos recursos urbanos que está empezando a recibir cada vez más atención es el tema del acceso a zonas verdes o de recreo, ya que con el paso del tiempo los ciudadanos de las grandes ciudades se han visto cada vez más aisladas de la naturaleza en todas sus formas [19]. En este sentido, existe una creciente literatura académica que resalta la importancia que reside en poder estar en contacto con “lo verde”. Parques, jardines, huertos y otras zonas verdes pueden representar un importante papel a la hora de mejorar la calidad de vida de sus comunidades urbanas [2, 3].
Dos niños jugando en el Parque de las Balsas. // Two children playing in the Balsas Park.
Por un lado, se ha argumentado que el poder disfrutar de tener acceso a una zona verde cerca de tu lugar de residencia tiene beneficios psicológicos y relacionados con la salud [11]. Entre estos últimos podemos encontrar que los pacientes con vistas a paisajes naturales se recuperan más rápido de un postoperatorio, también se ha testado que andar por la naturaleza induce un estado mental positivo, y más importante (debido al estilo de vida urbana que llevamos), estar en contacto con la naturaleza reduce el estrés [2, 7, 10, 16]. La naturaleza urbana también es capaz de generar beneficios sociales como promover la integración social y la cohesión de comunidad [4, 20]. Muchos de estos efectos positivos provienen de lo que se han denominado servicios ecosistémicos [1], tales como mejorar el microclima urbano [15], reducir el ruido y la contaminación ambiental [5, 17], y por último, permitir disfrutar de los valores que presenta la biodiversidad urbana [17].
Pero por otro lado, se ha demostrado que los espacios verdes no siempre actúan como válvulas de escape en las sociedades urbanas [14]. De hecho, estas entidades urbanas son considerados sistemas altamente complejos y dinámicos [22] cuyo funcionamiento depende de sus propiedades intrínsecas, pero también de los contextos sociales, espaciales y temporales en los que están enmarcados [12]. Una buena buena definición podría sacarse a través de una mezcla de Hemingway y Jacobs: los parques y plazas no son islas, completas en sí mismas, estos espacios son pedazos del continente urbano al que pertenecen. Las zonas verdes, por tanto, como otras entidades urbanas, actúan y funcionan en relación a fuerzas mucho mayores originadas a nivel de calle, vecindario, distrito e incluso de la propia ciudad [6, 18].
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